Qué son los anticuerpos y su importancia

El sistema inmune destaca por encontrarse en funcionamiento constantemente con el fin de hacer frente y eliminar a miles de organismos externos, los cuales podrían terminar causando el desarrollo de distintas enfermedades.

Para lograrlo, dicho sistema utiliza los anticuerpos, igualmente llamados inmunoglobulinas, que suponen glucoproteínas que están presentes dentro del torrente sanguíneo y buscan esos antígenos que podrían generar alguna clase de daño al organismo.

Pero en realidad qué son los anticuerpos y cuál es su importancia, son algunas de las cosas que estaremos explicando a lo largo de este artículo.

¿En qué consisten los anticuerpos?

Los anticuerpos son proteínas pertenecientes al sistema inmunológico, las cuales circulan a través del torrente sanguíneo, y una vez que detectan la presencia de sustancias que sean ajenas al organismo, por ejemplo, virus y bacterias o toxinas, se encargan de neutralizarlas.

Así, cuando el organismo se expone a alguna determinada sustancia foránea, conocida como antígeno, los anticuerpos generados para hacerle frente se mantienen en la sangre, proporcionando protección en el caso que el cuerpo vuelva a exponerse a dicho antígeno a futuro.

En este sentido, cabe señalar que en el momento en que los anticuerpos llegan a unirse a los antígenos, suelen tener lugar diversas reacciones, que se clasifican en aglutinación, opsonización, precipitación y/o neutralización, las cuales tienen el propósito tanto de bloquear como de destruir a los patógenos.

Creación de los anticuerpos

Los anticuerpos se sintetizan en los linfocitos B, donde actúan a manera de receptores alrededor de su membrada, y una vez que se activa el linfocito al detectar algún antígeno, el mismo pasa a convertirse en una célula plasmática que genera anticuerpos, los cuales después van a ser liberados en el torrente sanguíneo para que puedan circular con total libertad.

Es apropiado señalar que las denominadas Células B activadas podrían llegar a convertirse igualmente en linfocitos B, y se encargaran de ofrecer una respuesta mucho más rápida por parte del sistema inmunológico en el momento en que tengan contacto con cualquier tipo de agente infeccioso.

¿Qué tipo de anticuerpos existen?

Hay 5 tipos de anticuerpos principales, denominados isotipos, los cuales se parecen entre ellos debido a su estructura molecular, aunque se distinguen tanto por sus funciones como por sus formas de actuar.

Ahora bien, el isotipo de cada anticuerpo se encuentra determinado por su región constante, y cada uno de los 5 isotipos se encuentran asociados a una reacción determinada del sistema inmunológico; como señalamos a continuación:

IgM

Se trata del primer anticuerpo producido en medio de la respuesta inmune. Es posible conseguirlo como receptor en los linfocitos B y resulta esencial para la activación de la vía del complemento.

IgG

anticuerpos de forma alargada

Con un desarrollo más tardío, estos anticuerpos suelen ser abundantes dentro del torrente sanguíneo y también en otros fluidos internos, siendo los únicos que pueden traspasar la placenta.

IgD

Tienen como principal función el actuar como receptor en aquellos linfocitos B que no se han expuesto a los antígenos.

IgA

Estos anticuerpos tienen la función de encargarse de la defensa inmune localizada en las mucosas.

IgE

Son un tipo de anticuerpos que tienen un papel fundamental dentro de la defensa frente a los parásitos; asimismo, se encuentran implicados dentro de las respuestas alérgicas. Tienen una función vinculada con la de los mastocitos.

Es apropiado señalar que las regiones variables de los anticuerpos son capaces de reconocer y unirse con antígenos determinados; así, los anticuerpos generados por más de una clase de célula B tienen la capacidad de reconocer a un blanco determinado.

Un claro ejemplo de esto podría ser una bacteria invasora que cuente con numerosas proteínas blanco alrededor de su superficie, la cual podría ser reconocida por diversos anticuerpos en un mismo organismo, y es que incluso una única proteína, u otra clase de antígeno, podría ser reconocida por numerosos anticuerpos distintos.

¿Cuál es la importancia de los anticuerpos?

La principal función que tienen las inmunoglobulinas consiste precisamente en neutralizar cada uno de esos elementos externos, los cuales pudieran provocar algún tipo de daño al organismo, como por ejemplo, bacterias, virus y parásitos.

De igual manera, hay que señalar que todos los anticuerpos son únicos, por lo que cada uno de ellos ataca a cada clase de antígeno de una forma específica.

En cualquier caso, cuando las inmunoglobulinas ya han sido producidas, se mantienen circulando a través del torrente sanguíneo a lo largo de varios meses, proporcionando así inmunidad frente a un antígeno específico durante un largo lapso de tiempo, y en eso consiste justamente la base principal de las vacunas, en generar inmunidad ante ciertos organismos patógenos externos después de provocar la segregación de los anticuerpos correspondientes a través del sistema inmunológico

Características generales de los anticuerpos

Todas las inmunoglobulinas cuentan con una estructura bastante similar. Por un lado, disponen de una sección conocida como región constante la cual destaca por tener la capacidad de unirse con los receptores presentes en las células inmunes; mientras que por el otro, poseen una variable la cual se encarga de reconocer al antígeno.

Esta variable suele conocerse de esta forma debido a que existe una específica para cada uno de los tipos de antígeno y de acuerdo a la célula B que permitirá su desarrollo.

Dicho sistema de variabilidad ofrece la posibilidad de crear una gran batería de anticuerpos completamente únicos destinados a un antígeno determinado, y de este modo es que se produce una respuesta que se ajuste al agente patógeno.

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