¿Qué es la fiebre tifoidea? | Síntomas y causas

La fiebre tifoidea es una enfermedad poco común dentro de los países industrializados, no obstante, en la actualidad continúa presentándose como una gran amenaza para la salud dentro del mundo en desarrollo, sobre todo, para los niños.

¿Cómo se transmite la fiebre tifoidea?

La misma suele transmitirse mediante alimentos y agua que se encuentran contaminados, al igual que a través del contacto directo con alguna persona afectada. Por lo general, es posible identificarla por la presencia de fiebre alta, dolencias en el área abdominal, dolor de cabeza y diarrea o estreñimiento.

La mayor parte de las personas que padecen de fiebre tifoidea suelen sentirse mejor después de algunos días tras haber empezado a recibir un tratamiento compuesto por antibióticos, sin embargo, existe la posibilidad de que unos pocos de los afectados fallezcan a causa de complicaciones.

Cabe decir que aunque hoy en día hay vacunas cuyo propósito es combatir la fiebre tifoidea, lo cierto es que las mismas suelen ser sólo parcialmente eficaces, además, en la mayor parte de los casos, estas vacunas suelen estar reservadas para aquellas personas que podrían encontrarse expuestas a contagiarse con esta enfermedad, al igual que para individuos que viajan hacia las zonas en las que la fiebre tifoidea suele ser más común.

Y como ya hemos mencionado, este tipo de fiebre normalmente es más frecuente en los países que se encuentran en desarrollo.

¿Qué es la fiebre tifoidea?

La fiebre tifoidea destaca por tratarse de una enfermedad infecciosa sistémica, la cual suele caracterizarse porque causa que las personas afectadas experimentan no solo un alto nivel de fiebre, sino también síntomas abdominales generados como consecuencia de la presencia de la infección causada por la bacteria Salmonella typhi.

Conviene mencionar que esta enfermedad podría afectar a cualquier individuo que no se encuentra inmunizado contra dicha infección.

Esta bacteria habita tanto en el torrente sanguíneo como dentro de los intestinos de los seres humanos, y suele propagarse entre las personas a causa del contacto directo con las heces de alguien infectado.

Es posible que ciertas personas se conviertan en portadores de la bacteria Salmonella typhi y, en consecuencia, que sigan expulsándola a través de sus heces a pesar del paso de los años, lo cual permite que la enfermedad se disemine.

Igualmente, hay que señalar que ningún animal suele ser portador de dicha bacteria, de modo que la transmisión de la enfermedad siempre tiene lugar entre humanos.

Además, existe una fiebre paratifoidea la cual se desarrolla cuando la infección tiene lugar a través de la bacteria Salmonella paratyphi A, B y C, siendo una clase de enfermedad más benigna, pero que presenta un cuadro clínico bastante parecido y no cuenta con ninguna vacuna.

Síntomas

Es posible que los síntomas causados por la fiebre tifoidea oscilen entre manifestaciones leves y síntomas bastante severos, los cuales, en el peor de los casos para tu salud, podrían ser mortales.


Inicialmente, existe una etapa de incubación que dura entre 1-6 semanas, aunque lo normal suele ser de 1-2 semanas, siendo éste un lapso de tiempo que varía dependiendo de cada persona y el número de bacterias.

En cualquier caso, dentro de los síntomas principales de esta enfermedad están los mencionados a continuación:

  • Fiebre que empieza baja y se va incrementando con el paso de los días, logrando alcanzar una temperatura tan elevada como 40.5°C.
  • Sudoración.
  • Cansancio y debilidad.
  • Dolor de cabeza.
  • Tos seca.
  • Dolencias en los músculos.
  • Pérdida tanto de apetito como de peso.
  • Dolor en la zona abdominal.
  • Estreñimiento y/o diarrea.
  • Excesiva inflamación del área abdominal.

Causas

La principal causa por la que se produce la fiebre tifoidea es la infección generada por la presencia de la bacteria Salmonella typhi, por lo que se puede decir que dicha infección únicamente puede adquirirse a través de la ingesta de agua y/o alimentos que estén contaminados con esa bacteria, al igual que al tener contacto con las heces (pocas veces mediante la orina) de personas infectadas y/o individuos que sean portadores de la bacteria, en cuyo caso la transmisión se da vía fecal-oral.

Los alimentos y bebidas que por lo general podrían encontrarse contaminados con la Salmonella typhi suelen ser el queso, leche, helados y algunos otros productos lácteos, los huevos, ciertas carnes y verduras regadas con aguas fecales, al igual que los mariscos que crecen cerca de sitios donde se eliminen las aguas residuales e incluso el agua.

Hay que mencionar que aunque el contagio directo entre los infectados y las personas a su alrededor es posible, lo cierto es  que no suele ser muy común, además, las moscas podrían actuar igualmente como transmisoras.

Cómo tratar la enfermedad

El tratamiento para la fiebre tifoidea tiene que ser realizado siempre bajo la supervisión de un médico, quien indicará al paciente que además de medidas generales para una apropiada hidratación y nutrición, también deberá recibir un determinado tratamiento con antibióticos.

Por lo general suelen recetarse fármacos como las cefalosporinas de 3ra generación, las  fluoroquinolonas y/o las azitromicina. Con el fin de suprimir el estado de portador, lo más común suele ser recurrir al uso de ciprofloxacino.

Y aunque es posible que la convalecencia se mantenga durante algunos meses después de iniciarse el tratamiento, los antibióticos ayudarán a reducir la enfermedad y las complicaciones que podrían surgir al igual que la duración de sus síntomas.

Igualmente y durante la terapia, los pacientes deberán alimentarse frecuentemente a fin de contrarrestar las hemorragias intestinales.

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